jueves, 16 de diciembre de 2010

El sesgo en la mirada

El mismo rostro puede parecer hombre o mujer. Durante un reciente experimento, dirigido por el psicólogo Arash Afraz de la Universidad de Harvard, para sorpresa de los investigadores, la elección del sexo de las personas que aparecían en la pantalla parecía sufrir un sesgo hacia un género u otro dependiendo de la posición que ocupaban en el campo visual del observador.

Los patrones espaciales de estos sesgos eran distintivos y se repetían en cada individuo.



Independientemente de que esto indique que nuestra vista es deficiente, y que para eso tenemos visión bofocal, para que el conjunto sea una visión mejor que la suma de las partes, este señor acaba de demostrar de forma práctica algo que yo ya sospechaba: ni de lejos vemos todos lo mismo, cuando vemos lo mismo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La coherencia

La falta de coherencia y consistencia en la forma de actuar de los que nos rodean va corrompiendo tanto las relacciones personales como las profesionales, desgastando la ilusión de las personas, por cambios de actitud y opinión sin un fundamento claro.

Media vida diciéndome que me tengo que preparar para la vida adulta, y para cuando llego a ella me encuentro con la permanente sensación de habitar en un inmenso jardín de infancia, lleno de niños con escopetas.

Coherencia:


(Del lat. cohaerentĭa).

2. f. Actitud lógica y consecuente con una posición anterior. Lo hago por coherencia con mis principios

Consistencia:


(De consistente).

1. f. Duración, estabilidad, solidez.

Morente y el shopping

¿Qué hago yo en el bloque de pisos donde viven los Morente?, ¿qué hago protestando en una sede de la Junta de Andalucía que más parece un instituto que otra cosa?, ¿por qué supone un problema para mí que alguien descubra mi verdadera identidad?, ¿por qué al descubrise, se monta un "pollo"?, y ¿por que de repente aparezco en un tienda de ropa chupi guay, eligiendo lo que voy a comprar?.

No le pillo el tranquillo a esto de los sueños...y aún por encima me exacerban el instinto consumista (cuando vengan los paquetes me voy a sentir muy, pero que muy culpable).

jueves, 9 de diciembre de 2010

De vuelta a los sueños

Hace un par de días tuve un sueño de nuevo. Quizá le presto tanta atención últimamente porque no suelo acordarme de lo que sueño, y este tratamiento contra el insomnio que me ha “largado” la médico de cabecera me está devolviendo también al reino de los sueños.

Este sueño también tiene algo de retorcidamente erótico, aunque no fue tan fructífero como el otro, quizá porque en este caso estaba mucho más dormida, quizá porque estaba acompañada.

Estoy en mi trabajo, el cual está situado en un planta de gestión de residuos de un polígono industrial, pero al mismo tiempo no es exactamente mi lugar de trabajo. Ya sabemos cómo son los sueños: todo es y no es al mismo tiempo, eso tienen de onírico.

Por la razón que sea, un académico va a venir a darnos una serie de conferencias, no me acuerdo bien de qué, pero no me parece recordar que tuviera mucho que ver con mi trabajo; cosa de los sueños, también.

Lo que sé es que, de repente, paso de andar entre cisternas de disolventes, hablando con algunos compañeros vestidos con la faena propia del lugar, a una farmacia, en la que me encuentro a un caballero, cuando menos perturbador, que ejerce cierto atractivo sobre mi, pero del que al mismo tiempo mi instinto hace saltar todas las alarmas. Allí aparece mi prima la psicóloga, que tiene un intercambio de pareceres bastante tenso y desagradable con el interfecto, hecho que hace que, aunque sé que mi prima la psicóloga tiende a los extremos y la exageración, al menos tome en consideración sus palabras, y las retenga en mi pensamiento.

En otro corte (esto es como un película sin solución de continuidad), el caballero está dándonos clase, formándonos en algo relacionado con la asertividad o alguna otra particularidad útil para los trabajadores, y noto que se fija en mí. De nuevo surge la ambivalencia entre el halago al ego femenino y mi instinto. Al final de la sesión de formación, el caballero se acerca y amablemente me invita a cenar, invitación que yo declino, también muy amablemente.

Y ahí empieza el acoso; algo muy sutil, ese tipo de cosas que no sabes si serán verdad o tu cerebro te juega malas pasadas, eso indefinido que no sabes si los demás creerían al convertirlo en palabras, todo ello envuelto en un halo de seducción inquietante.

Paso a una escena en la que me han robado el coche, y no sé por qué sé que él ha tenido algo que ver, así que declino su invitación y prefiero ir a mi casa andando. Como los sueños, sueños son, de repente ya no estoy en un polígono sino en la ciudad, y paseando, llama mi curiosidad una joyería. Entro en la misma y me entretengo probando anillos, hasta que encuentro uno verdaderamente precioso, cuyo precio disuade a cualquier mileurista como yo de su adquisición. Así que, deseando ser adinerada al menos un cuarto de hora, abandono el anillo en su lugar y me voy a casa.

Saltamos al día siguiente, en el que me encuentro sobre mi mesa del aula de formación (porque el curso sigue, y las miraditas también, y los compañeros pensando que ahí hay "tema", aunque yo lo niegue,…) un paquete primorosamente envuelto, cuyo contenido es nada menos que el prohibitivo anillo, con una tarjeta que reza: “Amor, por favor. J.C”. Y ahí es cuando me cabreo de verdad. Es, digamos el punto de inflexión que me indica que no es ninguna broma ni una ilusión engañosa. Que es un juego peligroso y ciego.

En cuanto salgo del curso (antes de que acabe, por razones obvias), voy a la joyería, recabo información sobre quién lo ha comprado, obteniendo sólo un número de tarjeta, el Banco al que pertenece, y una descripción que se ajusta bastante al individuo en cuestión; así que, al día siguiente a primera hora, me persono en el banco y me invento una historia para conseguir un justificante de la compra del anillo que todavía obra en mi poder.

Ese mismo día, en plena clase le interrumpo, le devuelvo el anillo, del cual él dice desconocer su procedencia. Ante esa reacción, que ya esperaba (te lo imaginas,..), muestro a todo el auditorio los justificantes de la tarjeta de crédito, desenmascarándolo públicamente, le hecho en cara el tema del coche, el haberme seguido hasta la joyería, las insinuaciones, las veladas presiones - en franca ventaja con respecto a un tipo que acabe de mentirle descaradamente a 68 asistentes -, y le amenazo con las consecuencias.

De un salto, me encuentro en un escenario en el que mi coche ha vuelto, la formación ha acabado, y no sé ni sabré nada más de él.

Estoy a la espera de recibir el libro que me ha recomendado Susana, aunque no sé con qué diosa me podría identificar: ¿con la vengadora?, ¿con la desconfiada?...

¿Seré Maat,
o Némesis?

domingo, 21 de noviembre de 2010

De estrellas del porno y cumpleaños...


Esta mañana he tenido, probablemente, la fantasía sexual más extraña de toda mi vida.

Todo comienza en un hotel en el que me hospedo y trabajo, y en el cual conozco a un hombre estupendo y atractivísimo (tipo Johan de MTV pero en guapo, corpulento y sin gilipolleces) con el que me enrollo; pero no es el hecho de enrollarme con él lo que me excita (que bien pudiera haber sido), qué va, esa parte ni se ve en el sueño/duermevela/vigilia.
De repente nos vemos regentando un hotel, tras una atribulada historia de robo, engaño y espionaje (hay que reconocer que la imaginación no tiene límites). Y somos unos hoteleros muy majos, de esos con clientes fijos y trato personalizado. 

Aparecen en el hotel un grupo de chicos, uno de los cuales es gay (digamos que se llama Pedro), y sus amigos no lo saben (en realidad no lo quieren saber, me parece casi imposible que no percibas ciertas cosas, aunque, desde luego, no sean de tu incumbencia), previamente estaban alojados en el hotel el elenco de una película porno gay cuya estrella es Buck Angel (buscadlo, curiosones, buscadlo), viejo amigo de mi Johan. El caso es que la pandilla del gay encubierto se cruza  en el rellano con la pandilla de la estrella del porno, el cual percibe inmediata y únicamente cuáles son las inclinaciones verdaderas de Pedro, haciéndole una proposición alta y clara, que asombrosamente incluye unión carnal y espiritual. 

Pedro, ruborizado, agacha la cabeza, y aunque unas le van y otras le vienen, no se atreve; y qué les digo a mis amigos, y qué pretendo yo con un porno star, y qué bueno está el jodio, y cómo me ha mirado, y qué profundidad en sus ojos, bla, bla, bla… y es mi Johan venido a más quien propicia el encuentro, convenciendo a Pedro de que podrá escuchar sin ser visto cuáles son las intenciones de Buck para con él, más allá de un buen polvo.

Y eso hace, llevándole a escondidas a la habitación en la que Buck se está dedicando a su principal afición: pintar murales al óleo. Cuando Johan le interpela sobre sus intenciones con Pedro, Buck le enseña dos tipos de murales: en el primero los colores son violentos, las escenas agresivas, casi hacen daño a la vista, aún siendo verdaderas obras de arte; en el segundo la escena es sublime, pero a diferencia del primero, lo que transmite es serenidad; mientras Buck termina su segundo mural, le confiesa a mi Johan que si bien el porno le inspira todo lo que plasma en el primer mural, Pedro le ha inspirado el segundo, en sus ojos ha visto ternura y deseo, ha visto una promesa de algo firme y duradero…y en su pantalón un bulto prometedor, a qué vamos a engañarnos.
Así que Pedro, sobrecogido, aparece en escena, y mi Johan les abandona. Ambos comienzan a hablar, pero deciden que el estado de excitación es tal que conviene desfogarse antes de sincerarse, para lo que Buck es consciente de que es mejor desnudarse antes, porque sabe que Pedro no le ha reconocido.

Pedro alucina, no lo hubiera imaginado jamás, duda un segundo, pero inmediatamente piensa en tres cosas: en los sentimientos puros, en cómo hacerse un curso de un sexo oral que no ha practicado nunca,  y en dónde venderán un arnés con una buena polla… Pedro toma el papel de zorra, Buck el de perra (incluso le pide a gritos a su compañero un collar y una cadena para próximos encuentros), se aman con cuidado al principio, después con desenfreno, y tras unas penetraciones aquí, unas felaciones allá, y otras dulces frutas, … les queda tiempo para hablarn durante horas y horas (signo inequívoco de que aquí hay tema más allá del sexo). 

A Pedro no le preocupa el porno, está cansado de hombres mucho menos atractivos jurando fidelidad y poniendo cuernos, por lo menos lo de Buck es trabajo. Y. habiendo amanecido juntos, bajan a desayunar agarrados de la mano, para el absoluto asombro de la pandilla de domingueros y de la pandilla de  miembros del “star system” porno-gay….(qué caras, qué gestos,….).

Y en ese preciso instante de felicidad cuasi conyugal…¡¡me corro como una loca!!, finalizando la masturbación más extraña de la historia, porque ni soy un personaje principal ni lo veo, sólo lo imagino en la imaginación.

En fin,…

Y para rematar el día, me acabo de comprar, vía internet, mi regalo de cumpleaños, con casi un mes de antelación; me morderé las uñas hasta que llegue el paquete, y me hará más ilusión la espera que el resultado….cómo soy (que guapa estoy, qué tipo tengo, ea!).



miércoles, 17 de noviembre de 2010

Pequeña victoria

Hoy me siento bien.

El sol sale y se oculta, llueve, graniza, el cielo es azul, gris, negro...y yo, ajena a toda esta revolución, ajena al marasmo de mi oficina, a la muerte en vida de mis compañeros, estoy bien, tranquila y resuelta a pasar la tarde, a llegar a mi casa y abrazar a mi amor.

Una pequeña batalla ganada.

El flirteo

En un artículo de yahoo, al que no suelo prestar habitualmente atención, por pendenciero y excesivo en opiniones, me he encontrado con un enlace a un test de un caballerete (Jeffrey Hall) que se dedica a estudiar el flirteo, las técnicas de cada uno, y en qué falla, para mejorar.

http://connect.ku.edu/tests/flirt/.





A mi me ha clavado, y por el camino me ha jodido la autoestima, pero tengo que reconocer que todo es cierto, no falla ni una coma. Y en cierto modo los resultados son coherentes con mi forma de ser.
 
Si el dia de mañana siento la necesidad de flirtear, lo tendré en cuenta, ahora puede que lo ponga en práctica con mi costilla, ¿quién dice que no se puede flirtear con el mismo siempre?.
 
¿Os animáis al escrutinio?

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Cómo vivir la vida?

¿Cómo vivir los muchos años que presumiblemente me queda, sin deprimirme?, ¿cómo encontrar un sentido a la vida?. Está claro que todo se pega, así que si te rodeas de gente chunga serás chungo; hay que huir de ellos como de las enfermedades, pero ¿qué hacer cuando trabajan en tu despacho?.

Hay que sentir pasión por lo que se hace, ¿pero qué pasa si no la sientes en absoluto porque lo que haces es un coñazo, y no percibes diferencia entre hacerlo bien o mal, porque ni tú obtienes más beneficios ni el torpe tiene cortapisas?.



Si no te gusta lo que haces, busca algo que te guste...¿y si no sabes qué te gusta?, ¿y si tienes la sensación de que pruebes lo que pruebes, nada te llenará?, ¿cómo cambiar de trabajo cada 5 años, para no quemarte, sin cambiar de zona, porque si lo hacer pierdes a tu familia, que es lo que a mí más me importa?.

Si no te gusta...claro, vive del aire, pierde a tu pareja en el sacrificio del cambio...

Todo lo que oigo sobre pasión, motivación,...está bien, me parece el camino a seguir, el cerebro no está preparado para vivir 80 años, está preparado para sobrevivir 25 o 30, pero también me parece una quimera, no te explican cómo hacerlo (supongo que eso hay que pagarlo).

Por favor, que me den el libro de instrucciones!!!!!!!!!!.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Cosas que me cabrean

Me cabrea la muerte.

Me cabrea que la vida no tenga un sentido último mas que morirse, y que la mayor parte del tiempo no vivamos con esta verdad presente, afanados en gilipolleces.

Me cabrea que me cabree no encontrar trabajo donde quiero ni vivir en la casa donde quiero, cuando tengo un trabajo y una casa.

Me cabrea no disfrutar de lo que hay sino amargarme por lo que probablemente no habrá.

Me cabrea que lo bueno pese 5 y lo malo pese 500.

Me cabrea que mi padre sufra los desengaños de las traiciones, porque es una de las mejores personas que conozco.

Me cabrea que la gente no sea de verdad.

Me cabrea que la gente haga lo que se supone que debe hacerse, y reaccione según socialmente se espera, y no como le pide el cuerpo, y aplicando su propia lógica.

Me cabrea que tú estés dispuesto a dar amor y lo rechacen por envidia.

Me cabrea no encontrar una afición que me llene.

Me cabrea que haya tan poca gente de verdad.

Me cabrean las intrigas laborales.

Me cabrea la mediocridad, la incoherencia y el instinto de protección sobre la fidelidad y el honor.

Me cabrea que se valore mucho más al que se queda hasta las mil en el trabajo, aunque llegue a las 11 de la mañana y se tire dos horas (o tres) comiendo, pero que se considere privilegiado a aquel que cumple sus 8 horas, su trabajo sea impoluto, pero de 8 a 4.

Me cabrea que no se valore ni se premie la excelencia en el trabajo, sólo si estás disponible cuando el jefe quiere que le apagues un fuego.

Me cabrea que, cuando es posible mejorarle la situación laboral a otra persona, falte la voluntad de hacerlo, por mezquindad, estrechez de miras, mediocridad y envidia.

Me cabrea que mi vida se consuma en un trabajo mecánico y sin alma.




Me cabrea no ver a mi chico todos los días.

Me cabrea tener que usar pastillas para dormir y sufrir las consecuencias de su uso el resto del día.

Me cabrea perder el tiempo sin producir, sólo porque la empresa en la que trabajo confunde presentismo con productividad.

Me cabrea tener tano que ofrecer y estar tan poco aprovechada.

Me cabrea haber estudiado tanto, haberme esforzado, para tener lo que tengo, pudiendo haber vivido más intensamente la vida que se fue, con el mismo resultado.

Me cabrea tener la sensación de nunca hacer lo suficiente, nunca cubrir las expectativas, haber defraudado a la gente que esperaba más de mi. Y sobre todo, la sensación de estarme defraudando a mi misma, en cierto modo.

Me cabrea el no ver la salida, el no saber aceptar ni acomodarme.

Me cabrea comprender que si intento evolucionar en mi vida laboral corro el riesgo de cargarme la personal, y ese es un riesgo que no estoy dispuesta a correr.

Me cabrea transmitirle a veces mi amargura a mi pareja.

Me cabrea que la inconsciencia, egoismo y minoría de edad de mi familia política le haga tanto daño a mi pareja.

Me cabrea que mi pareja se tenga por menos de lo que es. Me cabrea que no respeten sus diferencias.

Me cabrea que la gente no se molesta en entender las buenas intenciones de mi madre y sólo se quede en la superficie de su carácter difícil.

Me cabrea no saber qué me gusta, a que puedo dedicarme, en qué llenar mi tiempo, e insistir en esta sucesión de cursos que, probablemente, no me llevan a ninguna parte.

Me cabrea mi falta de paciencia y mi tendencia a la desesperación.

Me cabrea ser tan floja físicamente, siempre tener algún dolor, alguna pequeña incomodidad: insomnio, reacciones alérgicas, contracturas,…

Me cabrea estar cabreada.

Me cabrea estar cansada.

Me cabrea la parte miserable de las personas que hacen daño gratuitamente por avaricia, inconsciencia o deformaciones de la realidad.

Me cabrean tantas cosas que no sé cómo me caben dentro.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Con el corazón de luto.



Por lo evidente y por lo que no lo es tanto.

viernes, 8 de octubre de 2010

Contrasentidos


Tantas filias y fobias. Tantos odios, envidias. Tanta tranquila ceguera. Tanta vida alejada de la realidad. Tanta miopía política. Tanta gente pendiendo de un hilo, tanta gente que no quiere verlo.

El origen de las más encontradas (y enconadas) pasiones.

El monstruo de cemento y hierro que aprendió a contaminar mucho menos, poniéndose paradójicamente la soga al cuello en este aprendizaje.

La comida de muchos, los que la aman y los que la odian. Ferrolterra está ligada a esta extraña e hipnótica estructura, y si cae esta, cae la otra.

El futuro es imprevisible.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El alto criterio estético del pret-a- porter


Esta modelo desfila con ropa de Elena Miró, que hace ropa de la talla 40 a la 44, lo que parece ser son tallas grandes (sería discutible, sobre todo si no tienes 15 años, pero dejémoslo estar).

Elena Miró ha sido rechazada en la pasarela de Milán para preservar el alto criterio estético del pret-a-porter, según declaraciones del diretor de esa Pasarela.

Huelgan comentarios.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Duda técnica

Generalmente, las películas porno no me dicen mucho; es todo tan crudo e inmediato que parece que la sangre llega a los genitales un poco por que no quede, pero la cabeza no está a "ello". Sin embargo, algunas escenas sí lo hacen, sobre todo de películas de los 70 (en las que todavía el sexo era algo posible y no un encuentro en la tercera, cuarta o quinta fase), y alguna francesa, que suelen ser rarillas porque tienen un cierto argumento perverso que no me disgusta, aunque el sexo es un poco lo de siempre en las porno (que son aburridos como ellos solos).

Además, a las actrices, así en general, no me las creo; hay muy pocas escenas de sexo en las que me parezca que ella está disfrutando; no sé si los hombres se percatan de esto mismo, o ellos se entretienen con lo evidente, pero a mi me pasa. Curiosamente, nunca me fijo en si ellos disfrutan, o bien no me importa, o acuso el hecho de que el porno esté hecho principalmente para hombres.

Por eso, cuando en una película con un cierto argumento encuentro una escena en la que me parece que hay sexo duro (qué remedio, es una porno) pero tirando a real, consigo unas masturbaciones fuera de serie (sólo funciona la primera vez, si repito escena ya no funciona....¡seré cretina1).

Así que este sábado triunfé con una peli francesa (de Marc Dorcel) de cuyo título la traducción asumo es La Gobernanta, en una escena en la que la susodicha Gobernanta recibe a escondidas a su novio y se lo montan en la cocina, sobre la lavadora (no, no estaba centrifugando, ya centrifugaban ellos sin necesidad de ayuda).

Aunque el "partener" es Nacho Vidal (tio al que soporto más bien poco), el polvo es antológico, y me gusta por dos cosas:

1. no dura una eternidad (¿15 minutos follando a todo meter, en todas las posiciones del kamasutra, sin caricias ni besos ni ná...y sin correrse?, ¡venga ya!; cuántos desatinos adolescentes habrá provocado eso, madre...),

2. y resulta bastante evidente que en muchos momentos se lo están pasando "tela" de bien; es decir, no creo que una actriz porno sea capaz de temblar con esos temblores involuntarios que padeces (o difrutas) cuando estás metido en faena, pero metido de verdad, y ella tienen momentos en que es obvio que experimenta ese tipo de temblores (en algunos momentos puede ser por esfuerzo físico en mantener las posturas, pero en otros no hay razón obvia, más que la más obvia de todas),...vamos, que me faltaban las palomitas, aunque bien mirado, no podría haberlas comido en el visionado, me faltaban manos....

jueves, 23 de septiembre de 2010

La rueda

Muchas veces me siento como un hamster dando vueltas en su rueda una y otra vez.

Solo que, probablemente, el bichejo no puede reflexionar sobre la inutilidad de su actividad, sólo da vueltas y vueltas,...¡quién fuera hámster!.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La vida

La vida es una dama envenenada, que te empuja a continuar, ciega a los desaires, amante egoísta e injusta, pero vida al fin y al cabo. Algo bueno debe tener, ya que nos aferramos a ella con uñas y dientes,..aunque quizá no es la vida misma lo que amamos, sino que nos aterroriza aquello que no concocemos, la muerte.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Imaginemos

Imaginemos, por un momento, que nuestra pareja no es del mismo lugar que nosotros, sino de otro mucho más alejado, en el que vivió durante 32 años.

Imaginemos, también, que desde hace 4 años su horario de trabajo no se corresponde con el habitual, sino que trabaja seis días seguidos y descansa dos, en ciclos de 10 semanas. Como consecuencia, tras esas 10 semanas suele tener de tres a cuatro semanas de descanso.

Imaginemos que es responsable y que se siente responsable de su familia, porque durante muchos años ha sido quien ha conservado la cordura en un mundo de adultos infantilizados e inconscientes.

Imaginemos que el peso de la responsabilidad, del amor y del hastío por su trabajo le impulsa a emplear más de la mitad del tiempo que tiene para descansar en ir a visitar a esa familia díscola que tiene.

Imaginemos, también, por un momento, que nosotros no hemos querido hacer comentarios, ni entorpecer estos deseos (y no me refiero a guerra abierta; hay muchos sistemas de chantaje emocional para tratar de que alguien haga lo que tú quieres), pese a que preferiríamos mil veces que se quedara con nosotros, porque entendemos que es muy egoísta hacerle pasar sola la mayor parte del tiempo mientras nosotros estamos trabajando, para después disfruta de su compañía unas horas al final del día…

Imaginemos, por supuesto, que a nuestra madre esto no le ha hecho nunca mucha gracia, y desde que habéis contractualizado vuestra situación no entiende “cómo se lo permites” y por qué no insistes en que se quede (como si a las personas adultas pudiera uno manejarlas según sus deseos, por el mero hecho de que han decidido convertirse en tu familia).

Nosotros nunca hemos querido forzar su estancia, aunque le echemos mucho de menos, sobre todo a partir de la segunda semana de ausencia, y esa tristeza se nos note unos días antes de su partida, como es natural. Entendemos que llegará un día en que sus propias obligaciones le impidan hacerlo, y que es lógico que vaya mientras pueda, ya que nosotros sólo podemos hacer coincidir un periodo de vacaciones, y no todos. Además, sabemos que, por su carácter, probablemente consigamos justo lo opuesto de lo que pretendemos, porque no acepta imposiciones gratuitas ni chantajes.

Imaginemos, entonces, que en uno de estos periodos de descanso, y habiendo decidido qué día se va a ir, ese día amanece, nos besa y nos dice que ha decidido retrasar su fecha de partida, pero la de regreso sigue en pie.



¡Dios, estoy exultante!, como si me hubieran hecho el mejor de los regalos, el más caro, el más vistoso.

Me siento genuinamente feliz.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Porque No

Qué frustrante es no poder obtener o disfrutar de algo factible, porque no.

La vida está llena de "porque nos" injustificables, aunque esto no debiera constituir una sorpresa, ya que la vida no es justa, la justicia es un invento humano para tratar de contener la entropía del mundo.

Aún así, todavía me cuesta asumirlo. Me resisto, me revuelvo, como una alimaña en el cepo, y la consecuencia es la lógica: me hago daño.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Inconveniencias

¿Por qué, cuando tienes pareja, la mayor parte de la población se obstina en hacer comentarios fuera de lugar sobre tu fertilidad, seguidas de expresiones explícitas sobre las implicaciones en ello de tu edad (por lo visto, avanzada para procrear)?. En la calle o en el trabajo, con público o sin él.

Por supuesto, la edad del churri no importa (qué ignorancia en cuanto a reproducción humana y genética, y qué machismo,...)



Sólo les falta decir que se te va a pasar el arroz....¡y algunos incluso lo dicen!, ¡hay que tener valor!.

En primer lugar, no es de su incumbencia, y en segundo lugar, si se diera la circunstancia de que la pareja no pueda tener hijos biológicos, están metiendo el dedo en la llaga y después echándole sal. Menos mal que las mujeres públicas me lo están poniendo fácil en cuanto a respuesta rápida, teniendo hijos a partir de los 40.

¡Dios, la empatía en el culo!, debía ser asignatura obligatoria, y así de paso se ahorraban el eterno debate religión-ética.

P.D. Esos mismos que te azuzan a la perpetuación de la especie, son los que luego te iluminan, a retoño presente, sobre los inconvenientes y cargas de la paternidad..¡hay que joderse!, ¿a ver si tanta insistencia sobre el tema era para que todos estemos igual de atribulados?.

lunes, 23 de agosto de 2010

DIFÍCIL EQUILIBRIO

A menudo me pregunto por qué resulta tan difícil mantener el equilibrio y la perspectiva. Esos días del mes en que la hormona ataca despiadadamente, noto el desequilibrio aún más si cabe, esa lacerante daga en la garganta, ese puño en el pecho,…El resto del tiempo la batalla es soterrada, siempre yo contra mi, tratando de devolver al pensamiento negativo uno positivo, y así equilibrar la balanza.

Enumerar las razones por las que debo sentirme afortunada no me alivia en esos momentos, (ni en muchos otros, a decir verdad,..), y todas las agonías y pensamientos reincidentes cercenan el suelo bajo mis pies. Objetivamente, soy una privilegiada: tengo trabajo, tengo un compañero a mi entera satisfacción, tengo dinerillo ahorrado para comprarme una vivienda y que el dinero a solicitar al banco sea de un 25% del coste total del inmueble, mis padres están vivos, relativamente sanos y en sus cabales, no tengo ninguna enfermedad grave, mi familia directa ahora mismo tampoco,…

Subjetivamente, estoy atrapada en un trabajo anodino y repetitivo, poco exigente, y a jornada partida (eso me mata), en un pueblo que no me gusta y en el que dependes del coche para todo; no me gusta nada conducir y tengo que hacerlo todos los días para ir a trabajar; mi abuela se está muriendo, siempre estoy cansada, odio el deporte y sólo soy capaz de hacer algo si pago por ello o si encuentro gente con la que compartirlo; no sé estar tranquila, no tengo una red social física consistente en donde vivo, porque siempre me he estado trasladando de residencia, y aunque procuro hacer actividades con conocidos, no es lo mismo que tener amistades, …

El caso es que no sé contemporizar, no sé aceptar, he sido educada en la creencia de que el que se lo “curra” lo consigue (tremenda falacia, ya que se basa en la justicia, y el mundo es de todo menos justo).

Y sin embargo, en el fondo, y aunque no soy capaz de asumirlo ni aplicarlo, estoy segura de que la cosa se acerca más a estas máximas del pensamiento taoísta:

 “Demasiado deseo entristece el corazón”.

 “El Sabio acepta el Mundo (…) No se empeña, y así realiza su obra”.

 “Cuanto más empecinadamente se intenta algo, mayor es la resistencia que se crea; cuanto más se actúa en armonía con el universo, más se logrará y con menos esfuerzo”.

El problema es que no sé cómo ir hacia la flexibilidad del bambú, y me obstino en ser cualquier otro árbol que, aún robusto, se quiebra en la tormenta.



Así pues, una serie de días al mes soporto una angustia indescriptible, sin estar enferma, ni muriéndome ni en la indigencia, por lo que no tengo motivos serios de angustia: ¿Qué no me gusta mi trabajo?, como a media humanidad, ¿que el horario no es compatible con una vida personal y familiar satisfactoria?, idem de lienzo, ¿que no habiendo ningún impedimento real no obtendré el horario que quiero porque la empresa no quiere hacer diferencias ni generar polémicas, y porque se sigue teniendo una idea errónea de la productividad?, como todos los demás, ¿que veo poco a mi pareja porque los horarios no coinciden?, otro tanto de lo mismo, ¿que la mayor parte del tiempo estoy cansada y dolorida?, sigo empatada con un montón de gente, ¿Qué no tengo amistades sólidas en mi entorno cercano?, sigo pareciéndome al resto de la humanidad…y así hasta la exasperación.

Busco el cambio, pero al mismo tiempo me aterra su posibilidad real, porque ello pueda suponer más inconvenientes que beneficios, ¿busco mejorar mi vida profesional, a costa de la personal?, no quiero pagar ese precio, ¿busco trabajar en otro sitio que nos sea más cómodo geográficamente a ambos?, no estoy dispuesta a perder la poca (o mucha) calidad laboral que tengo ahora, es muy difícil encontrar algo ahora, y menos en un lugar en concreto, y menos con mis estudios (¿en qué hora tuve la estúpida idea de estudiar lo que me gustaba, en lugar de lo que era útil?)… “Pao se bogas, pao se non bogas”.

Hay veces en que pienso que soy genéticamente incapaz de ser feliz, dado que la felicidad pasa por la aceptación, si perder la fé pero sin perder la vida en el intento; no empeñarse tanto, que la vida no te vaya en algún cambio que, “a priori”, no sabrás si será beneficioso o no, sino todo lo contrario. Pesan los años convividos con personas que también se empeñan de una forma muy insana, ya que estoy segura de que la herencia también abarca los comportamientos relacionados con la gestión (o no) de la vida y los cambios.

Soy incapaz de disfrutar de la inactividad, pero extremadamente vaga, así que me revuelvo en el sofá por horas, haciendo algo que en teoría me gusta, pero sin disfrutar plenamente de ello porque el pensamiento de fondo es que tendría que estar en otra parte, haciendo otra cosa, haciendo el ejercicio ese que tanto odio, limpiando, poniendo lavadoras,…

Rara vez, me despierto enérgica y entonces hago lo que debo y lo que quiero, cabe todo, hay tiempo para todo, y me siento completa al acabar el día; esos días son como un rayo de luz en la oscuridad, la promesa de que puede ser diferente, aunque la cotidianeidad la disipe hasta nuevo aviso.

No sé qué entretenimiento buscar que me ayude a practicar la aceptación, a disminuir la ansiedad, a mejorar mi cuerpo y mi espíritu, y que se pueda hacer en un pueblillo insignificante, que me motive y no suponga una obligación de las tantas que me auto-impongo por mi propio bien, y de las que intuyo que peor sería si no me las impusiera.

domingo, 1 de agosto de 2010

Herencias

¿Por qué a morte de alguén na familia saca o peor de cada quén?. Ainda non morreu e xa estou mirando toda a podredumbre nos corazons dos que suponse que son a miña familia, ¿Tanto custa facer as cousas ben?.

Síntome tan defraudada, tan asqueada, e o que é peor....tan pouco abrallada que asústame. Eso é o que perdes cando medras, a feliz ignorancia de todas estas cousas tan humanas e noxentas á vez.

miércoles, 28 de julio de 2010

La senectud

Menuda jugada te hace la vida, haciendo que te desgastes progresivamente, a veces sin apenas notarlo, y sin que tampoco lo noten tus allegados, hasta que empieza a fallarte el cuerpo, como una carraca desmadejada y sin voluntad de otra cosa que no sea aferrarse a la vida, con una ciega voluntad alimentada por el miedo cerval a la muerte.

Rezo todos los dias porque te sobrevenga la muerte mientras duerme. Porque todos sufrimos, pero sobre todo, porque tú sufres más que nadie al ser consciente de tu decadencia tan repentina e incontestable. Ni siquiera la puta vida te ha concedido el favor de permanecer ajena a todo esto.

Te quiero.

viernes, 16 de julio de 2010

Sublime normalidad

Por varias razones, todas ellas dentro de los sinsabores de las reuniones familiares, hace tiempo que no comparten su cama, ni siquiera la misma cama. Hace poco retornaron a sus vidas cotidianas, y a su cama confortable (el único mueble por el que sufrirían si se quemara su casa), aunque sólo han coincidido para dormir en ella.


Pero hoy están juntos desde las 4 de la tarde, y aunque ella no duerme la siesta, procura ser quien le despierte, amorosamente, con besos y caricias. Y eso se dispone a hacer también hoy, con cuidado y delicadeza, y él le responde acogiéndola a su lado con firmeza, al calor de su cuerpo relajado.

Así permanecen por un tiempo, hasta que comienzan a besarse y acariciarse como suelen, sin que nada vaticine el desenlace, a saber, sexo oral para ella, coito para ambos, emociones, orgasmos uno para cada uno y un mar de lágrimas y emociones que ya no se contienen, porque no pueden recordar cuándo fue la última vez que pasó esto, y tampoco les es fácil recordar cuando intentaron comunicarse mediante el sexo y no sufrieron.

lunes, 21 de junio de 2010

Paradojas y contrasentidos

Estoy agotada y al mismo tiempo nerviosa, sensación de sobra conocida y sumamente asquerosa, debo decir.

¿Por qué estoy agotada?, pues yo qué se...a veces creo que es mi estado natural, con leves destellos puntuales de energía y actividad. Por lo visto, tengo anemia, lo cual es consustancial a la etapa reproductiva, al menos en mi caso, pero a eso debiera estar acostumbrada...más bien supongo que es la atmósfera de trabajo opresiva y viciada en la que me hallo, 16 m2 con cuatro personas, cinco ordenadores y cinco pantallas, todos encendidos, el fan coil haciendo ruido para nada, porque poco refresca, dos paredes de cristal versus dos de pared, un sol de justicia ahí afuera...absolutamente congestivo, vamos.

Veo el sol en la calle, y todo mi ser quiere irse de aquí, aunque fuera en viaje astral, a dormitar bajo la sombra de un árbol.


¿Por qué estoy nerviosa?, porque el jueves me voy de vacaciones, y los cambios de rutina siempre me ponen en un estado curioso de nervios subyacentes (de repente, descubro que me tiembla el pulso, o que noto un cierto dolorcillo en salva sea la parte), incluso aunque el cambio de rutina sea para bien, como es el caso. Duermo poco, me sobresalto, la cabeza me va a doscientos pensando en la maleta, los aviones, las escalas, la comida,...¡y mi costilla de vacaciones en su casa!. Aunque el pobriño ya compró una guía de la ciudad que vamos a visitar, y cambió un tanto a la moneda que allí utilizan, no se puede decir que esté mano sobre mano en este asunto. Aún así, me falta su calma para calmarme.

Y estamos a lunes. Imagínate como estaré el jueves,....¡como la espita de una olla a presión!.

Para rematar la situación, siempre la disyuntiva entre tener sexo o no tenerlo: la parte veraniega e ilusionada dice que sí, la cansada que qué pereza, la nerviosa que me arriesgo a las penas del infierno si trato de tener sexo nerviosa, aunque....quién sabe. Estaría bien hacer levitar los muebles a golpe de gritos esta vez, ¿no?...pobres vecinos, en mi casita de paredes de papel.

¿Seré disfuncional que te cagas, o todo el personal andará igual?.

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viernes, 11 de junio de 2010

Cuando llueve

En días como este, en que ya estoy agotada de una semana otoñal, triste y mojada, desearía tener una estupenda piel de animal a modo de alfombra, que mis muebles se suspendieran en el aire (ya que encontrar espacio en un piso de 45 m2 es casi imposible) y tumbarme en el suelo sobre esa alfombra, al calor del hogar y envuelta en el cuerpo desnudo de mi compañero (estaría bien que el suelo fuera de madera y no losas de terrazo, pero con lo de los muebles suspendidos me conformo, :)).

Difílmente habrá un sitio mejor para estar cuando llueve. Eso sí, condición indispensable es que él no trabaje, no esté dormido y se avenga, pero algo me dice que si los muebles se pudieran suspender....lo tenía hecho.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Las pequeñas corruptelas

Qué será de un mundo en el que el compañerismo está desterrado. Qué será de un mundo en que los que te representan en un comité de empresa prefieren conservar sus 8 horas, en lugar de reducirlas a 6, a cambio de que despidan a unos cuantos.

Qué será de un mundo en el que los que tienen influencia la ejercen para sí mismos en primer lugar, y si sobra algo salvan la cara. El del egoismo impenitente, el del yoismo, el de las aberracinones normalizadas.





En ese mundo asqueroso vivo yo, que no dudaría en reducir mi jormada laboral si con ello evitara despidos, aun de gente que no me importa o a la que, directamente, no soporto.

Y yo sigo soñando con amores romáticos, con caricias y besos, con la brisa erizando la piel y la mirada perdida.

Este no es mi sitio.

viernes, 14 de mayo de 2010

La niebla

Agota, aturde y desorienta, blanca y callada, la niebla.

Te envuelve y agota, pesada y ligera, la niebla.

Limita tus horizontes, te destierra a tu burbuja aislada, te cala y destempla, la niebla.




P.D. ¡Que luzca el sol!.

jueves, 13 de mayo de 2010

Los amantes



La música suena, la luz cálida difumina sus cuerpos como si de una caricia amorosa se tratase.

Felices y ajenos al mundo, concentrados en sí mismos, se cuidan y se miman los amantes.

Ella, en un impulso de posesión, se sube a horcajadas encima de él, y comienza a besarle y abrazarle mientra él acaricia la espalda de la amazona, tímidamente primero, con firmeza instantes después.

Todo ese amor que les brota se vierte en sus ingles y en sus pechos mientras juegan y se abrazan; se frotan rítmicamente, mientras disfrutan sus risas cristalinas, y sin previo aviso, a ella le recorre una corriente de placer por la columna vertebral; se queda paralizada, como a la expectativa, sin acabar de reconocer lo que acaba de pasar, y acto seguido le abraza fuerte, emocionada.

domingo, 9 de mayo de 2010

Hipótesis nula

Aquellos que sigan el culebrón "Wendy y la proctalgia asesina" quedarán gratamente esperanzados cuando les comente que no me he quedado sentada lamentándome (entre otras cosas porque, en esas situaciones, permanecer sentado es difícil), sino que he seguido dos estrategias diferentes:

- volver a consultar a un fisioterapeuta, para que a su vez consulte con los de su gremio, por si alguno hubiera topado con un caso como este alguna vez. ¿Por qué un "fisio"?: porque estamos hablando de un músculo, muy cabrón, eso si, pero un músculo. Quizá tirando una piedra al agua se sucedan las suficientes ondas, ¿no?.

- pensando y maquinando en una solución casera, basada en el estudio de los artículos que he ido bajando de internet, ya que no quiero antidepresivos, no quiero sedantes, no quiero operaciones, no quiero inyecciones de botox,...todas ellas soluciones (¿¿??) sin garantía ni buen porcentaje.



Hoy he puesto en práctica mi hipótesis con un primer experimento cuyos resultados son razonablemente esperanzadores. No pongamos la tinajas antes que el olivar pero...¡esto promete!.

Si contrasto la hipótesis el suficiente número de veces como para obtener una media, desviación y coeficiente de variación razonables, cantaré de plano, y contaré de qué va...de momento, me lo reservo.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Para Zeltia...

...con amor.

El tiempo es la determinante cuarta dimensión. Y nadie escapa a él, ni con todo el dinero ni con todo el poder que unas manos humanas puedan abarcar.

lunes, 3 de mayo de 2010

A ciertas edades

Dice mi madre, desde que tengo uso de razón, dos frases que se me han grabado a fuego en la mente (entre muchos otros refranes y dichos):

-"a ciertas edades, si quieres tener cara, has de tener culo".

-"a ciertas edades, si no te duele algo, es que estás muerto".

Nunca he tenido muy claro a qué edades en concreto se refería ella, ya que es muy coqueta y nunca he sabido cuántos años tiene exactamente, ni siquiera cuál es su fecha real de nacimiento, porque no celebra su cumpleaños, y porque antes los registros de nacimientos se hacían como se hacían.

Ella gusta de pensar que nació un 29 de Febrero, y que por tanto está a punto de cumplir la mayoría de edad; yo sé que no es un tema grato y no lo toco, a pesar de que estoy convencida de que se conseva muy bien, sospecho que está empezando a reflexionar demasiado sobre la muerte, así que mejor no mentar su supuesta cercanía.

De todos modos, reconozco lo siguiente: Mamá, no sé a qué edad te refieres con estas frases, pero cada vez estoy más segura de que son rigurosamente ciertas, a no ser que le des al cirujano plástico y/o a la morfina.



(Besiños mil, mamaiña).

jueves, 29 de abril de 2010

El icono eventual

Esta mujer, para mi bellísima (tanto más bella cuanto menos maquillada), es el icono sexual por excelencia. En nuestros dias, por estatura, peso y medidas, constituiría una agradable eventualidad de las que a mi me gustan.

¿Y esto no hace reflexionar a la gente?...







¿Cómo hará esta mujer para resistir las exclavitudes de la imágen en el 2010?. Fácil, siendo un icono y estando muerta.

miércoles, 28 de abril de 2010

Otra eventualidad agradable

http://www.youtube.com/watch?v=tdnr1rKjmUo

La marca de lencería que paga este anuncio ha peleado con las grandes cadenas americanas por emitirlo a partir de las 9 de la noche, en "prime time", ya que tanto la FOX como la ABC se negaban, por exceso de voluptuosidad; claro, debe de ser que con los anuncios de Victoria Secret no tenían ese problema porque donde no hay...

Curioso, ¿verdad?. Pamela Anderson medio en pelotas una vez y otra también (en American Idol, por ejemplo), pero Ashley Graham resulta demasiado voluptuosa para el gusto protestante.

Sobran las palabras, quedan las imágenes.

martes, 27 de abril de 2010

Derrota


Desde el domingo, me parte en dos una terrible tristeza, un anhelo baldío de supuesta normalidad, un dolor hondo e intenso, que me bloquea y me tortura.

Casi seis años cuesta abajo, y dos de fondo absoluto, en donde la falta de deseo ha sido sustituida por el mayor castigo posible, en que sólo yo, y nadie más que yo, puede tener sexo conmigo misma. Ni puedo unirme a mi pareja, ni puedo tener hijos.

Y no sé cuánto tiempo necesitaré para recuperar la fe en que esto pasará, y no necesariamente a los 70.

Tampoco sé por qué escribo esto, lo más íntimo y doloroso de mi ser, si ni quiero hablar de ello ni puedo...ya no sé nada. Librarme de esto, porque va a acabar conmigo.


http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1491073/

lunes, 26 de abril de 2010

Eventualidades agradables

Que una revista de belleza hable del amor propio y la autoaceptación, y de la belleza natural, es en sí mismo un contrasentido, cuando dicho artículo figura en la página 20, depués de 19 páginas de Kate Moss, cremas reductoras, antienvejecimiento, dietas hipocalóricas,...

Estas revistas, en mi opinión, están orientadas al mismo objetivo que la mayor parte de los anuncios: hacerte sentir miserable, fracasado, feo, viejo y gordo, si no compras el artículo que están anunciando, en cuyo caso tendrás una silueta perfecta (para Karl Lagerfeld), lucirás como una niña de 15 años y conducirás tu descapotable con la rubia de rigor al lado, tu jefe te respetará, tu trabajo será gratificante y tu vida, maravillosa.

Pero como el principal objetivo de estas revistas es vender, y aunque para eso la mejor estrategia es socabar nuestra autoestima hasta límites insospechados, a veces el marketing aconseja extrañas aberraciones puntuales como esta, que me alegra la mirada y el corazón, aunque no sé si le ocurrirá lo mismo al sector masculino...



Lástima que esto sea flor de un dia. Porque quizá no sea la radiografía de un suspiro, pero a mi me alegra la pestaña que no veas.

martes, 20 de abril de 2010

Astenia

Cansada cuando me levanto, cansada la mediodia, cansada por la tarde, rendida por la noche.

Cansada de pensar, decidir, sopesar, barajar, temer, argallar, aventurar, pronosticar, agorar, barruntar, respirar, impulsar,...

Me gusta la primavera, ¡pero me agota!.

jueves, 15 de abril de 2010

El pasado

A menudo pienso en el pasado. Cuando mis progenitores inician la "oda a la niña centelluda", yo me retrotraigo a mi infancia y adolescencia, y lo que me invade es la tristeza de saber que, a pesar de la felicidad y la inocencia, desde bien pequeña sentí la soledad y la diferencia.

Yo era de esas niñas que con 5 años sostenía conversaciones serias con adultos, de tal modo que siempre pensaban que estaban ante una niña pequeñita de 8 o 9 años, y se sorprendían cuando se me ocurría alguna idea peregrina, propia de mi edad real. Esas niñas no suelen tener muchos amigos. A veces ninguno. Suerte que tu cabecita está repleta de cosas, que te encanta leer y bebes cada libro que cae en tus manos, que tus padres son unos buenos interlocutores y, además, te han hecho el carné de la biblioteca municipal.

Las cosas no mejoraron cuando cumplí 10, y yo paulatinamente me iba dando cuenta de esas diferencias. Me aburrían soberanamente las conversaciones de mis compañeras, los chicos me parecía bastante insustanciales, carentes de interés (muchos me lo siguen pareciendo hoy en dia),...pero me dolía la distancia, la diferencia, la segregación. A esas edades todo es blanco o negro, si no encajas, estás fuera. No tenía amigas. Prefería hablar con los profesores. Ahí comenzó el deporte de meterse con la rara, escribiendo mensajes en la pizarra (en todas ellas, ya que yo fui "conejillo de indias" de la logse, en un llamado método experimental en el que te cambiabas de clase para dar las distintas asignaturas; ojalá la logse hubiera sido eso, porque académicamente fue la pera): los lunes, miércoles y viernes tocaba escribir que yo era tortillera/lesbiana/invertida; los martes y jueves, que era puta y trabajaba en el club "La Reja".

Hace unos años le conté esto a mis padres en una conversación normal a la hora de comer (en mi casa, a la hora de comer se habla, jamás se pone la televisión), y los pobres se quedaron como si les hubiera cruzado la cara a golpes: ¡cómo no nos lo dijiste!, ¡cómo pasaste eso sola!...pobres, les pareció tremendo.




Supongo que eran coletazos de eso que ahora dan en llamar "bulling", es decir, acoso escolar; a mi no me afectó significativamente, ya estaba acostumbrada a ser objeto de atención indeseada porque mi comportamiento y pensamientos no iban en consonancia con los de mis compañeras, y no sé cómo, aquellas frases no tenían importancia, me causaban risa,...y esa fue la clave de que me dejaran en paz. Yo entonces ya sabía lo que era y lo que no, y que debía sentirme orgullosa, con todos mis defectos y complejos. Lo que no sabía era cómo ser yo y además estar en sociedad (las niñas de 9 años no son muy flexibles, ni ellas ni yo,...los matices pasan desapercibidos).

En el instituto, los primeros años, me encerré en un concha; supongo que renuncié a la interacción, asumí que la lucha estaba perdida, y prefería no traicionarme a mi misma por relaciones inestables y ficticias (o eso me parecía a mi), y la mayor parte del tiempo me ignoraban. Algún intento aislado de humillación por no usar ropa de marca hubo, pero yo no lo sufrí como tal, no entendía el sentido último de la humillación (quiero decir que, para mi, llevar ropa de la feria/mercadillo no era algo de lo que tuviera que avergonzarme), no reaccioné como esperaban, y buscaron otra presa.

Reitero que no sufrí. Ni fumé, ni bebí en exceso,...porque no me salió del gorro, esa fué mi reafirmación adolescente (sigo en las mismas). Tampoco disfruté. Tener sólo relaciones familiares era limitante.

Considero que, a fuer de mi propia personalidad, fueron mis pobres padres, los que mucho se lamentaban durante esa comida esclarecedora hace tres años, los que me dieron las herramientas para no sufrir en las interacciones de acoso: una conciencia de clase grande como un mundo, y un amor grande como el universo.

Mis peculiaridades, que no ayudaron en esas etapas de mi vida, fueron la clave del éxito (mi éxito, la piedra de toque) en la universidad; en un sitio pequeño como en el que yo crecí, no caben las diferencias, pero en un campus universitario, ¡vive Dios que sí!. Hay tanto donde elegir, y tan buena disposición a la interacción social, que encontrar afines es posible. Aún así, tuve que aprender a ser más sociable, a iniciar las interacciones (si no hablas, no te hablan, lección que comencé a aprender en COU), a portame bien sabiendo que muchos no lo agradecen y a algunos les molesta (si tu quieres ser un capullo, es tu problema, no el mio), a aprender de las traiciones y también de las lealtades, a valorar más mis diferencias. Hubo quien, por lo visto, no quería irse a vivir conmigo porque "comía despacio" (tal cual, argumento incontestable, ¿eh?), en fin, que excusas más estúpidas para decir "no te pareces a mí, no te quiero conmigo". ¿Cómo te va a doler algo así?, te meas de la risa, es como para.

Sigo siendo así, teniendo siempre mis ideas acerca de las cosas, de lo que está bien o mal, de lo que se debe hacer o no, pero forma parte de mi persona, no es artificio. Quizá por eso a veces la gente se sorprende conmigo, porque aparentemente soy convencional, porque con algunas convenciones estoy de acuerdo, y a la gente le resulta más fácil ponerte etiquetas...pena que justo cuando me acaban de colgar la de "normal", me salga por ·"peteneras".

Es distinto creer que eres diferente a tu pesar, y que eso es lo que tienes que proteger y defender, a pensar que eso es lo que te hace valioso para la gente que te importa, y para ti mismo.

Y el ser la rara, la desplazada, me ha ayudado a aprender a interaccionar en ambientes hostiles, y a que mis numerosos cambios de residencia no hayan constituido un trauma. Hay gente socialmente hábil e integrada en su entorno, con muchos amigos,...que se vuelven nadie al sacarlos de su entorno, no lo resisten y se vuelven a su red de seguridad.

Así que, con mis complejos y virtudes, y aunque me leo mucho la cartilla, estoy orgullosa.

Las experiencias en la vida, las decisiones que se toman, en muchos casos, no son  totalmente acertadas o equivocadas, son llaves que abren unas puertas y cierran otras. Y tenemos el derecho y el deber de vivirlas. Apartar a lo hijos constantemente del sufrimiento es un instinto legítimo pero equivocado; y creer que se está en posición de la verdad, el peor error.

¿La mejor lección?, he tardado muchos años en aprenderla correctamente, pero siempre ha sido la misma: sé fiel a ti mismo.

martes, 13 de abril de 2010

Punto G

Ayer, aprovechando mi soltería provisional, prové a localizar mi punto G, con un aparatito que acompañaba a la revista Sensuality, parece ser que diseñado a tal efecto. Para acompañar la expedición escogí  una película porno francesa, de estas con un cierto argumento, en la que no se limitan a 50 minutos de primeros planos y música bacaladera, que personalmente me matan.

Desafortunadamente, no he encontrado ningún punto G que se precie, así que extraigo las siguientes conclusiones del experimento:

- no tengo punto G (posible y probable).

- no usé bien el aparatito (posible pero improbable, pues el aparato no deja mucho espacio a la imaginación).

- el aparatito no era del material adecuado (el "merchandaising" no suele ser de materiales muy buenos, así que este era de plástico del normalillo).

- no estaba lo suficientemente excitada (desconozco si esto afecta al experimento, digo yo que si lo hubiera encontrado, ello hubiera contribuido a la excitación, ¿no?).


No se me ocurre ninguna más, y no sé con cuál quedarme....a saber. En la práctica, estoy como la protagonista de este entre fatídico y patético vídeo.

http://www.youtube.com/watch?v=TR8td1wqBok

miércoles, 7 de abril de 2010

La interpretación de los sueños

No, no voy a hablar de Freud (creo). Llevo un par de dias soñando por las noches, o al menos recordando lo que sueño. Me acontece desde que duermo sola, y no sé si se prolongará en estas dos semanas de soltería que me esperan. Quizá el no tener el cuerpo querido al lado me genera incertidumbre.



Recuerdo los dos últimos sueños, de esta mañana. En el primero, soñé que quería hacer una ruta en coche y me perdía una y otra vez; ni el navegador ni las indicaciones de los lugareños conseguían que me dirigiera a mi destino.

Recuerdo haber tenido sueños de este tipo desde hace más de 15 años, con la sutil pero reveladora diferencia de que antes soñaba que viajaba hacia un sitio conocido (una aldea llamada Parada de Achas), por un camino vagamente familiar (aunque ilusorio), en el que, invariablemente, me perdía al llegar a un tramo de montaña escarpada y helada, me angustiaba buscando el sendero correcto, y finalmente lo encontraba, momento en que despertaba, en la certeza de que de haberse prolongado la ensoñación, habría alcanzado mi objetivo.

En el segundo sueño vuelvo a la universidad; aunque ni la arquitectura ni la decoración del edificio de ciencias se corresponden con las reales, sé que estoy en mi facultad, y llego tarde a una clase extrañísima a la que, por lo visto, debía asistir, y de la que me he perdido la primera sesión.

Al llegar, consigo un sitio donde buenamente puedo, y espero a un profesor bastante particular: un tipo con un pantalón de pana y una chaqueta negra de cremallera. Recuerdo haberle clasificado como del tipo "Amo a Laura" descuidado, y sus palabras suavemente hirientes parecen confirmar mi primera impresión (de estos he tenido muchos, hasta novios he tenido, qué fatiga...).

No me entero de nada al principio, ya que me faltan los apuntes de la sesión anterior, pero poco a poco voy entrando en la temática, y me sorprendo al observar dos cosas: que la clase parece más una mezcla de ética e historia que una asignatura de ciencias, y que a medida que me he ido implicando en la materia, se ha ido operando una transformación en el profesor. Éste se ha despojado de su chaqueta, que cuelga displicente de una mesa para uso docente, y para mi sorpresa, nos muestra que lo que yo creía un pantalón de pana (modelo "foro de la familia"), es un peto de pana, y que lo que imaginaba una camisa azulita bien planchada con su polo ideal de la muerte, resulta ser una camiseta de manga corta, de esas con mensaje; además, al quitarse la chaqueta se ha despeinado (más), y comienzo a interesarme más por el ponente que por la exposición, notando que también mi anatomía comienza a interesarse por la carne y no por el verbo...

Muchas veces me he soñado volviendo a la universidad, generalmente muy contrariada porque he descubierto que me falta alguna asignatura para licenciarme (creo que es un sueño bastante común entre los que hemos tenido la suerte de acceder a estudios superiores). El edificio es y no es (al igual que en mi sueño mañanero de hoy), y en algún momento mi subconsciente se revelaba diciéndome que yo tengo mis papelitos en casa y que aquello no puede ser, y...¡abracadabra, me despertaba!.



¿La diferencia?, me parece que ahora estoy todavía más perdida que hace 15 años, o quizá ha aumentado el miedo a perderme, no lo sé; y desde luego, me cago en el depertador por impedirme descubrir cómo evolucionaba mi metamórfico profesor...quizá trate de soñar con él esta noche, aunque eso no suela funcionar.

viernes, 26 de marzo de 2010

Qué es más inteligente

A menudo me pregunto qué es más inteligente, soportar una situación incómoda, o incluso abiertamente hostil, encontrando la manera de sobrellevarlo, y esperar a que se diluya el tema (o incluso tratar de adoptar falsos comportamientos que nos protejan de la hostilidad, a costa de traicionar nuestros principios e idiosincrasia), o bien enfrentarse a la situación y cortar por lo sano.

Quizá la primera solución sea la más inteligente, la que permite adaptarse mejor al medio y sobrevivir, pero me parece tan alto el peaje por la tranquilidad, tan profunda la traición al fuero interno,...quiero decir que tomar esa actitud en pequeñas cosas es un buen sistema de adaptación, porque no es cuestión de andar "a la gresca" contínuamente con todo el mundo; pero cuando el problema afecta a gran parte de tu vida, la cosa cambia. Está claro que hay que elegir las batallas de un modo lo más consecuente posible, porque, entre otras cosas, estar batallando contínuamente sería agotador, así que aprendes a callar, a ser diplomático, es útil ...salvo en aquello que daña de algún modo nuestro núcleo interno.

Por ejemplo, no me voy a pelear porque la gente no entienda por qué me caso de rojo, invito a 50 personas y le digo al clérigo oficiante que uno de los contrayentes es ateo, cuando era más fácil adptarse a lo establecido y mentir cual bellaca; pero sí me enfrentaré cuando una animadversión personal en el trabajo corrompe de tal modo la faceta profesional que me impide trabajar, porque al trabajo voy a trabajar, no a hacer amigos.

La segunda opción es más amarga, e incluso puede ser malinterpretada por quienes no entiene eso de salirse de lo establecido, pero por el contrario, me parece más fiel a uno mismo. Aquellos que te aconsejan diciéndote que es mejor hacer en cada momento lo que conviene, no piensan en lo que te conviene a ti, sino en lo que les conviene a ellos (las etiquetas y los rebaños son más cómodos), o a la sociedad.

Con esto quiero decir que en algún momento has de tomar la decisión sobre si siempre vas a hacer aquello que es aceptado por la sociedad (en sentido extenso e "intenso") o por contra lo que es saludable para ti mismo, aunque tus relaciones sociales se resientan en muchos casos, porque los raros no están bien vistos (pero los hijos de puta, si, qué cosas).

La cuestión es elegir las batallas con cuidado, sopesar qué se gana y qué se pierde, porque no se puede vivir de espaldas a todo el mundo, ni tampoco de espaldas a uno mismo.

Y seré tonta rematada, pero no puedo evitar preferir la opción amarga, pese a que entiendo las ventajas de adoptar otra actitud. Simplemente no puedo y no quiero. Y tiendo a apreciar más y mejor a las personas que eligen el camino difícil.

lunes, 22 de marzo de 2010

"El hombre tiende a creer que lo que piensa es cierto".

El Sol

Tanto tiempo esperado y que tan poco se prodiga en la zona donde vivo y trabajo.

El sol, a mi parecer, colabora en apaciguar conflictos y hostilidades (siempre que el agua esté asegurada,¿eh?, que ya se sabe que por agua y por tierras ma-ta-mos), ya que, al menos mi buen humor es constatable; y resulta indispensable para la síntesis de vitamina D.



Curiosamente, se ha desarrollado una hipótesis sobre el origen de las distintas coloraciones pigmentarias de la piel, relacionada con la exposición a la luz solar, y por tanto dependiente de las horas de sol.

Allá va: como está demostrado que la piel oscura deja pasar menos los rayos ultravioleta y sintetiza menos vitamina D, y teniendo en cuenta que nuestros ancestros comunes habitaban en África ("ergo" debían de estar bien chamuscaditos), al emigrar hacia zonas con mucha menos intensidad lumínica y horas de sol, los individuos con mutaciones que implicaban aclaramientos de la piel estaban mejor adaptados a los nuevos ambientes. Perfectamente posible, ¿no?.

En otro orden de cosas, a mi la claridad, los dias soleados, aún cuando fríos, me producen una sensación curiosa, un ligero cosquilleo en los labios vaginales, una incierta promesa que pocas veces se cumple; pero en sí misma la promesa merece la pena, parece la representación física del cosquilleo del alma.

Lástima que esto sea Galicia y en dos dias, a lo sumo, vaya a llover. Fijo. Hasta entonces, estaremos felices mi cosquilleo y yo.

Ah, y el próximo que se ria de mi color de piel, sufrirá una disertación sobre la perfección adaptativa que ello supone, viviendo en Europa...¡y a rascar!.

martes, 9 de marzo de 2010

Siempre puede ir a peor

El abuelo de mi prima preferida siempre decía, con un afán tranquilizador un tanto peculiar: "tu tranquilo, que siempre puede ir a peor".

Y tan agorera sentencia hoy se ha cumplido. Tratando de mejorar la ubicación de la CPU de mi ordenador de trabaja, y conseguir no clavármelo en la rodilla, todo parece indicar que le he dado "matarile".

Yo, que me quejaba de lo mucho que me aburro en el trabajo, por lo menos podía consultar vuestros blogs, opinar en ellos si era menester, y si por suerte se me ocurría algo sobre lo que escribir, llevarlo a cabo en la más flagrante ilegalidad.

Con la patata que me han habilitado mientras mi ordenador está en la UCI (y va para largo), se me reducen mucho los posible usos fraudulentos del tiempo laboral, y a punto estoy de ponerme a gritar...lo que tarda este bicho en abrir una web no es ni normal ni saludable para una impaciente crónica como yo.

Para colmo de males, se me ha ocurrido ir al baño a liberar la frustración, baño que carece de calefacción y en el que siempre hay una ventana abierta (algún dia descubriré y mataré al culpable), así que ahí estaba yo, tratando de masturbarme a unos 3 ºC. ¿El resultado?, un sospechoso habitual: si, me he corrido, y si, me he arrepentido al instante, porque me ha visitado mi amiga la progtalgia fugans, que últimamente no se pierde un lance amoroso la muy cabr...Acabaré teniendo una aversión instintiva a todo lo carnal.

Y a lo informático, también.

viernes, 5 de marzo de 2010

Limpia

¡Qué bien sienta una ducha!. Por unos instantes, te desprendes de todo el peso, de todo lo malo...el agotamiento, el imsomnio, el dolor de espalda, las preocupaciones, los anhelos,...


En esos instantes, bajo la ducha, no piensas en nada, los músculos se van relajando, las inquietudes se cuelan por el desagüe a la par que la suciedad y el sudor.

Lástima que se desvanezca en cuanto sales del baño, suerte de castillo encantado en este caso, y la realidad te golpee. Y entonces sientes cómo cada músculo rebelde recupera su mala posición, cómo te falta la compañía, cómo se repite el ciclo.


No obstante, este círculo vicioso a veces se rompe, y entonces te sientes ligera, flotando, limpita y oliendo a piel y jabón, quizá sensual y poderosa. Querrías disfrutarlo con alguien, pero la ausencia no amarga el momento dulce, el hormigueo, las ganas de piel y caricias, pues bien puedes hacerte ese regalo.

Me gustaría tener una bañera, para prolongar esa relajación.

Y me gustaría ser más benévola conmio misma y ofrecerme estos momentos más a menudo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Violencia

Me siento violentada.

He sido la primera en llegar a una oficinas profanadas, revueltas, destrozadas. Al principio mi cerebro trataba de darle otra explicación, hasta que la cordura y la desazón se impuso: avisé a una jefa para que constatara lo que había pasado (ella no se percató de nada porque en el bajo, donde está el Laboratorio, no entraron), y me puse a hacer fotos de todo.

Algunos compañeros que iban llegando no entendían por qué había tenido la reacción de retratar este caos; puede que para hacerlo real y constatable, puede que por deformación profesional,..

Las fotos servirán para la denuncia en el cuartel de la benemérita, y para el seguro.

Si esta es la sensación que se experimenta cuando violentan tu lugar de trabajo, no quiero imaginarme lo que se llegará a sentir cuando violenta tu casa, el último reducto de intimidad y seguridad.

lunes, 1 de marzo de 2010

Especímenes laborales

Hoy, quizá por la falta de sueño, me ha dado por pensar en los diferentes tipos de trabajador que veo en mi empresa, y los estragos que en cada uno está haciendo la crisis.


Quizá, el rasgo más llamativo es que, como todavía no se ha despedido a nadie que tuviera un contrato indefinido (cuanto más precario es el contrato, más fácilmente te dan la patada en el culo), porque en este país, aunque el despido es libre (cosa que, ladinamente, se empeña en negar el presidente de la CEOE, se ve que por su suena la flauta y somos tontos), todavía no es gratuito, subyace una falsa sensación de seguridad (y digo que falsa, porque en un par de ocasiones ha estado a punto de llegar la sangre al rio, y me consta). El día que despidan al primero de nosotros, ese día alguno de los que se queden va a sufrir una crisis nerviosa. El truco es que uno de nuestros accionistas resulta ser la administración, bastante remisa al despido, por cuestiones de imagen, entiéndase, que preocupación por el vecino, la justa. Pero no es socio mayoritario y los otros hace tiempo que están pidiendo combates a muerte en la arena de este circo.


Así pues, nos encontramos al “babosa”, ese tipo que consigue eludir prácticamente cualquier responsabilidad que se le plantee, “largándosela” a otro; ese “sin sangre” que no es capaz ni de defender su trabajo ni de imponerse (ni le interesa, no sea que se acuerden de que existe), y a cambio nos obsequia a los que compartimos despacho con rabietas infantiles a destiempo, o con torticeros argumentos inflamables, que casi siempre consiguen calar en la mente de su subalterno, que es quien finalmente pone la cara, para que se la partan, pensando que es su deber. A este no me lo tiraría yo ni por caridad, pues seguro que delega en sabe dios qué o quién mi satisfacción, mientras que la suya sin duda sería ineludible.

A continuación, está el “pelota crónico”, es que, aparentemente, es una balsa de aceite, bueniño, complaciente (siempre con los jefes, con los demás, pues según la luna),…ese tipo que en contestarte a una pregunta sencilla emplea unos 10 minutos, contándote todos lo prolegómenos, no vayas a pensar que esconde algo, que no ha hecho todo lo que debía,…Así que cuando tiene el día un poco “borde”, lo suele pagar con los que estamos a su mismo nivel, y que habitualmente le apoyamos moralmente (con lo injusta que es la vida, pobriño, que todas le van a él). De este tampoco me fio, temo que por esas venas corra lava, y que en un entorno de confianza el volcán entre en erupción, así que…que lo aguante su familia.

Después está el "trepa" avaricioso, ese que ve en la crisis no un riego para su situación sino una oportunidad de promoción, si consigue que a su inmediato superior lo defenestren, instante en el que estará gustosamente dispuesto a ocupar su lugar, en el dolor del jefe defenestrado que ha hecho tanto por él (y le dará un sentido abrazo, el muy artero). Supongo que para un polvo ocasional, si el acostarse conmigo le reporta algún beneficio, por supuesto, no estaría mal, aunque sería mejor no repetir, no vaya a sentir el acero frío en la espalda.

Por detrás del "trepa", cual santa compaña, unos cuantos afrentados por la vida, que consideran que en la empresa se les ha tratado mal, no promocionándoles (si bien no dan para más de lo que hacen) en honor a su antigüedad laboral. Y cabe decir que, habida cuenta la pandilla de incompetentes a os que promocionana en algunas ocasiones, ¿porque esos si y estos no?; quizá su sentimiento de agravio tiene su razón de ser, ¿por qué a la empresa no se le nubló el juicio eligiendo a estos y no a los otros?, puestos a ser incompetentes...Aunque me parece que cuando estos avinagrados consiguen, inopinadamente, su objetivo, se vuelven insoportables. Demasiada mala leche, que se lo monten entre ellos.

El cobarde navega entre dos aguas,  adorando a los que están por encima en la jerarquía de poder, y "caciqueando" con los que estamos por debajo, si nos dejamos. Qué pena que haya gente que no se haya percatado de que estos ejemplares sólo te pisan si te dejas, que son como globos, les mueves los cimientos y se dehacen en halagos y milongas varias. Imposible para el sexo, creo que vomitaría.

El que se cree en peligro (alguno hay), y está dispuesto a la más baja o la más estúpida de las triquiñuelas para aparentar su propia indispensabilidad y la vacuidad de todos los demás, que podrán ser despedidos sin miramientos. Ni es capaz de ir de hijo de puta por la vida, ni las estrategias elegida son buenas, y aunque el tipo piensa que es listísimo, cualquier niños de 5 años podría ser más maquiavélico que él. Este, que se haga una paja, por listo.

También contamos con un par de gilipollas, posibles reencarnaciones de antiguos dueños de campos de algodón, pues tratan a sus subalternos en consecuencia, son más listos que nadie, y si te dejas, te gritarán, insultarán y humillarán todo lo que su ego precise en ese momento. Supongo que por tener una muesca más en el cinturón me los tiraría, eso sí, el reparto de poder iba a ser bien distinto…

Por supuesto, radio macuto no descansa en esta empresa, aunque yo soy la última en enterarme de todo, ¿debería preocuparme?.

Finalmente, varios entes confusos y desangelados pululan por las instalaciones, y todavía no saben por dónde les da el aire (y quizá no lo sepan nunca).

Y seguro que se me olvida alguno, aunque lo que yo quisiera es que se me olvidaran todos, y encontrar un nuevo nicho ecológico en el que analizar otros especímenes laborales, que a estos los tengo muy vistos, aunque algo me dice que iba a encontrar fenotipos harto similares.

viernes, 26 de febrero de 2010

Obligaciones

En mi afán de volver a la vida en todos sus matices, me he propuesto masturbarme al menos una vez al dia; en fin, unos se proponen ir al gimnasio, otros aprender inglés,...y yo despertar.

Empecé relativamente bien, porque al inicio de este ejercicio me tocó dormir sola, y aunque el trabajo podría ser una opción, ya que desperdicio en él unas 9 horas y media al dia, vi frustradas mis expectativas al conocer la pronta incorporación de varios compañeros que se trasladaban desde otras instalaciones. Mucho me costó hacerlo la primera vez, y ahora se diría que tengo que recuperar el "ámbito de confianza".

Al mismo tiempo, mis jefes insisten en reubicar una y otra vez la que probablemente sea la reunión más importante y más estéril de todo el año, en lo que a mi parcela laboral se refiere.

¿El resultado?, insomnio, cansancio, mala leche, contracturas musculares (que una vez torturadas han permitido el ansiado reposo),...y dos picas en flandes en dos semanas.

Evidentemente, no parece que la noche sea buena candidata, pues el masturbarme me produce la misma sensación que beber un vaso de vino, empiezo a dormir plácidamente, y a las cuatro horas despierto con los ojos como platos, y al carajo el descanso.

Evidentemente, tener unos jefes que se pasan por el forro del pantalón mi trabajo tampoco ayuda.

Evidentemente, mis pudores, miedos y faltas de confianza no ayudan.

Y ahora que vuelvo a dormir, ¿abandono o sigo?.  Creo que seguiré intentándolo, buscando otras horas del día (porque necesito estar sola, en fin...) y por ende otros entornos (esta es una idea prestada), y no castigándome porque ay!, hoy no lo hice, huy! hoy, tampoco.

Si la comida llama a la comida, el baile al baile, y el dinero al dinero,...el sexo debería llamar al sexo.

lunes, 15 de febrero de 2010

Imaginación

No tengo imaginación. Esto constituye una limitación palmaria. En mi caso no puedo imaginarme cómo quedará un baño si pones tal cosa de tal medida, ni cómo será el salón, y sobre todo si ocupará mucho, poco,...qué es un metro en la vida real es algo que, sinceramente, se me escapa.

Así que, para pensar qué quiero hacer en el piso de obra que me estoy comprando sudo y transpiro, y me desespero.

Sin embargo, no tengo el más mínimo problema en imaginar en qué posturas y/o lugares de la casa me gustaría tener sexo con mi chico, con toda profusión de detalles, por lo que llego a la conclusión de que la vida, en general, y mi psique, en particular, son unas cabronas con pintas, porque no puedo imaginar aquello que, de un modo u otro tendré, y sí que me hago a la idea de lo que no puedo tener.

Así que cuando el cuerpo te juega estas malas pasadas, desearías inmediatamente ser otra persona, o no ser nada.

Eso sí, ahí está costillita para echarle imaginación al mobiliario del hogar, y para esperar pacientemente a que mi cuerpo deje de hacerme la "puñeta" por sistema.

martes, 2 de febrero de 2010

La inmovilidad

Hoy he estado a punto de tener un serio accidente de tráfico.

La escena se habrá repetido miles de veces: cruce de calles con mala visibilidad, furgoneta mal aparcada sobre un paso de peatones,... te estiras cuanto puedes para otear el sentido con menor visibilidad, pensando que de ahí viene el mayor peligro, y cuando decides pasar y aceleras, de repente tienes un coche justo delante.

Afortunadamente, el otro conductor me consiguió esquivar, y yo frené, por lo que, aquello que podía haberse convertido en una seria desgracia, se quedó en unos rasguños y un buen susto.

El por qué cuando llegué a casa dejé que mi costilla siguiera durmiendo y no le desperté para echarle un "polvo" de celebración, aprovechando el momento, sabiendo que vamos a morir pero hoy no es mi dia,...es un amargo misterio.

miércoles, 13 de enero de 2010

Encrucijadas

Últimamente no me asaltan pensamientos libidinosos. Son fantasías más de película de "amor y lujo", en la que aparece el hombre perfecto (o no tan perfecto, que se vuelve perfecto porque se enamora perdidamente de tu interior, por supuesto), evasiones de mis preocupaciones reales.

¿Alguna vez uno se siente medianamente satisfecho con lo que tiene, con su trabajo, con el lugar en el que vive?, si alguien lo consigue, debe de ser una sensación maravillosa de paz y equilibrio, aunque las trabas de la cotidianeidad lo trastornen todo un poco.

Yo no he alcanzado todavía ese estado; siempre hay algo que no cuadra: el trabajo, el lugar de residencia,...De momento, lo único que no falla es la compañía sentimental, e intuyo que con esto debería darme con un canto en los dientes, pero no es así.

Desde los tiempos de la universidad, no he vuelto a alcanzar el equilibrio (y antes de llegar a ella, era un bicho raro en mi entorno, así que de equilibrio, poca cosa), quizá porque, aunque cada vez estoy más convencida de que me equivoqué de medio a medio eligiendo estudiar la carrera que estudié, me gustó mucho hacerlo; disfruté, a pesar de las muchas horas de estudio, y de haberla acabado en 4 años "porque yo lo valgo" y era lo que ponía el plan de estudios (qué borrica, madre).

Después, durante la pesadilla de la becaria no deseada (4 años), sobre la que voy a correr un tupido velo porque bastante me ha jorobado ya la vida, estuve viviendo en León, y ahí era el trabajo lo que fallaba. Cuando nadie te quiere donde estás y sólo eres un estorbo, las cosas se pueden poner difíciles (moradas, o incluso negras): no sé qué es peor, que te ignoren o que te utilicen de saco de boxeo figurado de frustraciones ajenas.

Terminado el periplo becario, vámonos a Vigo (6 meses) a hacer un cursazo de elaboración de Conservas de 600 h. Ahí falló la familia (triste pero cierto) y la imposibilidad de encontrar trabajo.

Después Madrid (1 año) y el trabajo de auxiliar administrativo y comercial. Falló la ciudad que todo lo tiene cuando tú sólo tienes 800 €, y falló el trabajo, que me encajonaba en un sitio en el que no tenía la más mínima posibilidad ni de mejorar, ni de hacer contactos, ni de nada, aunque eso sí, aprendí cosas que hubieran sido inabarcables de otro modo (ofertas comerciales, llevar un súper cliente tú sola, desde el servicio hasta la facturación, provisiones de coste y gasto, cierres de mes,....). Esto me dió una óptica distinta de los departamentos que me rodean ahora.

Giro de timón, vamos a hacernos un Máster de Calidad y MA, vámonos a trabajar a Galicia de Técnico de Calidad y Medio Ambiente. ¿Qué falla aquí?, que el trabajo no me agrada ni me siento valorada en lo más mínimo, porque no me hacen ni caso, a no ser para quejarse de las "mierdas" de Calidad (para muestra un botón: cuando opté al trabajo me dijeron que terminar el Máster era imprescindible, y cuando registraron mi puesto de trabajo en el Manual de RRHH, pusieron que el perfil necesario es el de un FP, que no puede hacer un Máster,...buff). Además, el sitio donde vivo es bastante feo y muy pequeño. Por ende, mi chico no se encuentra a gusto ni en su trabajo ni en el pueblo donde vivimos.

Ahora, estoy tratando como loca de encontar trabajo en Ponferrada, porque mi chico podría pedir traslado allí, y dado que tiene un buen trabajo, no podemos permitirnos el lujo de perderlo porque nos gusta más un sitio que otro para vivir.


Y en mi caso, aunque los logros sean modestos, no quisiera retroceder mucho, aunque no tengo problema en virar el timón laboral otra vez. Pero el momento es el peor, y las casualidades a la hora de encontrar trabajo son pocas. Que yo recuerde, mi CV sólo ha servido para conseguir la beca (en mala hora...), pero no para ninguno de los trabajos que he tenido. En las empresas los deben usar para limpiarse las partes nobles,...

Da igual si tienes méritos de sobra, que si no tienes padrino, 99 de cada 100 veces no te bautizas.

Así que estoy rezando todo lo que sé para ser, esta vez, el 1% que marca la diferencia.  No sé ya a qué santo rezarle, y no sé por qué rezarle, porque encuentre trabajo, o porque aprenda a conformarme de una puñetera vez.

Así no hay forma de concentrarse en lo verdaderamente importante, como por ejemplo el sexo.

Uff.